10-05-2020  |  Noticias y Novedades 797

EL HOMBRE Y EL ARBOL:  LA BREA DE MARCA BORRADA



Se trata de un árbol característico del Chaco Impenetrable cuyo tronco luce siempre un verde intenso, sus flores son amarillas y casi siempre el primero que florece en cada año, incluso antes de la primavera. Es de madera relativamente blanda y considerada como una plaga que crece en terreno arcilloso y árido. En este caso se hallaba en el patio de la finca Marca Borrada de don Lucio Rojas, a orillas del Rio Pilcomayo próximo a la comunidad Chorote La Merced en pleno Chaco Salteño y antigua Colonia Buenaventura.

          

La misma adquirió notoriedad a través de la Chacarera Marca Borrada de Jorge Rojas en cuya estrofa dice:
“..Volví para ver el sol / que sale de la rivera / bailar una chacarera / de nuevo junto al fogón / cantando de corazón / debajo la brea..”

Se hallaba a escasos dos metros de la cocina de campo, a cuya sombra se vivía intensamente el folclore al congregarse allí los cantores populares de la región que visitaban el lugar, al igual que personas de todo el país que cada año en el mes de mayo acudían para participar de la fiesta de la música nativa que el cantor Jorge Rojas organiza en La Merced.

Pero en el año 2011 la brea fue arrasada por una fuerte tormenta, permaneciendo allí su tronco hasta la fecha. La noticia rápidamente se difundió en todo el país pues la famosa brea del patio de Marca Borrada ya no estaba y solo quedaban hermosos recuerdos de lo vivido al amparo de su fronda.
En el mes de diciembre de ese año 2011 en circunstancia que visitaba el lugar, tuve la oportunidad de hablar con el Sr. Lucio Rojas, quien con evidente emoción recordaba a su querido árbol al que consideraba su amigo y me indicaba las virtudes del mismo.

Allí supe que de las cenizas mulatas de sus gajos al ser hervida se obtenía la “lejía” consistente en una pasta marrón que a su vez era mezclada con grasa o cebo y al cabo de nuevas ebulliciones se obtenía el jabón. Dicha práctica –según don Lucio- la realizaba habitualmente su abuela doña Matilde.
Pero además de ello, me señalaba que muchos violineros del monte obtenían de su tronco la resina para el arco del violín y que casi siempre era la primera en florecer todos los años y que al caer las flores el patio de Marca Borrada se teñía de amarillo. También sus gajos y tronco brindaban distintos servicios muy útiles para las distintas tareas que se desarrollaban en la finca.

En virtud de ello, he tratado de reflejar esas experiencias en el poema que sigue:


LA BREA DE MARCA BORRADA

1.-Brea, árbol compañero
de mis penas y alegrías
bajo tu fronda tupida
he cobijado mis sueños
y en esos crudos inviernos
con tus ramas conversaba
cuando temprano mateaba
en la cocina del al la’o
o andando medio macha’o
allá en Marca Borrada.


2.- Ha sido un viento bravo
el que ha marca’o tu destino
y tumbado mal herido
en el suelo te has queda’o
por los servicios presta’os
gracias por siempre te digo.
¡Cuantas ovejas y chivos!
de tus gajos yo he colga’o
¡ cuantas veces habré quda’o!
bajo tu sombra dormido.

3.- Si habré deja’o de pasada
en tu horqueta mi sombrero
y has oficia’o de perchero
de todas mis pilchas gauchas
y pa’ acomodar mis calchas
fuiste sostén del palenque,
fuiste amigo y confidente
de todos mis sentimientos
por eso maldigo al viento
que te ha pecha’o pa la muerte.

4.- Desde tus gajos fuertes
he improvisado aparejos
y hasta la leche pa’l queso
bajo tu sombra cuajaba,
de tus ramas yo colgaba
charques, cuajos y quesillos
y el filo de mi cuchillo
por tu tronco lo asentaba
cuando algún bicho carniaba
pa’ yapar el charquisillo.

5.- Fuiste abrigo pa’ mi rancho
también remedio aprecia’o
¡cuantas veces me he macha’o!
bajo tu sombra en verano
¡cuantas veces mano a mano!
amanecimos cantando,
por eso te ando extrañando
vieja brea compañera
y hasta el día que me muera
en coplas te iré nombrando.

6.- En las tardes de coyuyos
changuitos bajo tu sombra
fuiste parte de las rondas
de sus juegos infantiles.
Fuiste sostén de candiles
en los juegos y en las farras
fuiste abrigo de guitarras
y de sus dulces sonidos
fuiste nidal encendido
de zorzales y calandrias.

7.- Y si he cortado tus gajos
nunca ha sido por maldad
ha sido por necesidad
de cumplir con los encargos
de esos caballos de palo
que mis changuitos querían,
sin sospechar que algún día
ellos serían cantores
y con coplas y canciones
el favor te pagarían…

8.- La abuela doña Matilde
sabedora como nadie
sabía de tus propiedades
vieja planta servicial,
de tu esencia vegetal
ella sacaba legía
y con el cebo la hervía,
-viejita baquiana y guapa-
y tus cenizas mulatas
en jabón se convertían.

9.- Cuantos viejos violinistos
a tu amparo habrán toca’o
y de tu cáscara han saca’o
la recina pa’ las cerdas
pa’ que sonaran las cuerdas
con hechizo montaraz;
todo eso y mucho más
has brindado en tu existencia
y de acuerdo a mi experiencia
fuiste un árbol sin igual.

10.- Siempre has sido la primera
en florecer cada año,
y tus ramas en verano
se formaban mas tupidas
pa convertirse en guarida
de los pájaros cantores.
Entre plumas y colores
que de tu altura caían
todo el patio se teñía
de amarillo con tus flores.

11.- Se han acallado los trinos
que alegraban mis mateadas,
te extrañan mis madrugadas
y el lucero matutino
que orillando algún vino
me sabía sorprender,
alegre o triste tal vez;
pero siempre junto a vos
esperando allí los dos
el mas lindo amanecer.

12.- Ha quedado allí tu tronco
pa recuerdo de las fiestas
no faltará algún poeta
que te escriba algunos versos
o algunos copleros de esos
que te cante algunas coplas
pa que tus raíces recojan
las vivencias que has deja’o
y tal vez, por algún milagro
broten de nuevo tus hojas.

13.- Y por si acaso algún dia
asome al cielo tu copa
allí estaré con mis coplas
como antes como siempre.
y si tu tronco perece,
en ese mismo lugar:
otra brea he de plantar
para que siga tu ejemplo
de erigirse en monumento
para el canto popular.
BETO ARANDA.-
Febrero 2012









          


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